La crisis de deuda abierta por la demanda presentada por fondos especulativos contra Argentina en Estados Unidos y las restricciones cambiarias que alimentaron el mercado negro de dólares han marcado la economía argentina durante el año 2014 y jugarán un papel determinante en los próximos meses.
El peso sufrió en el primer mes del año una brusca devaluación del 23% en el mercado oficial, alimentada por un cóctel de políticas fiscales expansivas, las expectativas negativas en el mercado, la fuerte fuga de divisas y los menores ingresos de dólares por exportaciones.
El sobresalto se tradujo en un recalentamiento del mercado ilegal de divisas, que floreció tras la imposición a finales de 2011 de restricciones a la compra de dólares en bancos y casas de cambio.
El resultado fue una enorme brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo, que en su punto más álgido en septiembre pasado- llegó a ser casi del 80%.
En esta tensión cambiaria incidió un menor ingreso de divisas debido a una considerable bajada en el precio internacional de la soja la principal fuente de ingresos por exportaciones de Argentina y a las consecuencias del litigio en tribunales de Nueva York con fondos de inversión especulativos.
Además de pesar negativamente en las decisiones de inversión en Argentina, el cese de pagos selectivo en el que cayó el país en agosto, según las calificadoras de riesgo, por incumplimientos parciales de vencimientos como consecuencia de un bloqueo judicial derivado del litigio en Nueva York, mantiene al país sin posibilidad de acceder a los mercados externos para financiarse.
La fuerte subida en septiembre del dólar en el mercado negro y en el denominado “dólar contado con liquidación” un mecanismo legal para hacerse con dólares en el exterior mediante la venta de acciones y bonos decantó en octubre un cambio de dirección en el Banco Central argentino.
El nuevo titular de la autoridad monetaria, Alejandro Vanoli, entró pisando fuerte: limitó el adelanto de pagos de importaciones y la repatriación de la inversión extranjera directa para regular aún más la salida de divisas.
Frenó, además, el “dólar contado con liquidación” y desplegó una acción coordinada de investigaciones, procedimientos de control y sanciones no solo a las “cuevas”, los sitios de venta ilegal de divisas, y a los “arbolitos”, los individuos que se ocupan de la compraventa ilegal de dólares en la calle, sino a grandes firmas financieras, como bancos, agentes de bolsa y casas de cambio.
El resultado de este operativo “cerrojo” ha sido una bajada del dólar “contado con liquidación” y en el mercado ilegal, de la mano de una tenue depreciación del tipo de cambio oficial, del 1,5 % desde que Vanoli asumió el cargo.
Los controles no son el único factor que han ayudado a descomprimir el mercado cambiario.
También contribuyeron a las expectativas positivas el reciente acuerdo de intercambio de monedas con China, la gestión de un nuevo préstamo del Banco de Francia, un acuerdo con el sector agroexportador para apurar la liquidación de divisas y el ingreso de unos 800 millones de dólares derivados de la licitación de frecuencias 4G.
A los sobresaltos en el mercado de divisas y en el frente externo por el litigio con los fondos de inversión, la economía argentina, que tras la crisis de 2001-2002 acumuló once años de expansión, cerrará este año con crecimiento nulo o incluso con una contracción de 2 % y una inflación del 37 %, según proyecciones privadas.
Con este panorama, las miradas se posan ahora en un eventual arreglo del caso judicial de Nueva York por la deuda, que podría lograrse en enero y que cambiaría la suerte de Argentina, mejorando las expectativas de los inversores, con un mayor ingreso de divisas y alivio cambiario.
De todo ello dependerá en gran medida el rumbo de la economía argentina en 2015 y el cuadro que heredará el próximo Gobierno, que se definirá en los comicios generales de octubre.
Fuente: EFE