Lo único que se sabe del creador del Bitcoin es que su nombre es Satoshi Nakamoto. Eso sí, no se tiene la certeza de si es una persona real, o si ese nombre es real o si es un grupo de personas. Tampoco se sabe si tiene estudios de economía, si tiene grandes publicaciones de investigación, ni donde vive.
Aun así, podría competir para recibir el próximo premio Nobel de Economía en 2016, luego que el profesor de finanzas de la Universidad de California, Bhagwan Chowdhry, usara su nominación oficial como miembro del comité de la premiación para postular al misterioso fundador de la moneda virtual.
«Me puse a pensar en cuyas ideas son propensos a tener una influencia disruptia en el siglo XXI. El nombre del inventor de Bitcoin derrepente saltó en mi conciencia y no he sido capaz de sacarlo de mi mente desde entonces», afirmó Chowdhry en una columna publicada por el medio digital The Huffington Post.
«Los consumidores serán los grandes beneficiarios y de hecho los sectores pobres y marginales de la sociedad cosecharán los beneficios de la inclusión financiera y social en las próximas décadas», afirmó el académico al momento de postular al «padre del bitcoin» al prestigioso galardón.
Entre los argumentos que escribió está en que «no sólo va a contribuir a cambiar nuestra forma de pensar sobre el dinero, sino que también revolucionará el papel que juegan los bancos centrales en la conducción de la política monetaria, destruirá los servicios de transferencia de dinero de alto costo, eliminará los impuesto a las transacciones impuesta por los intermediarios, como Visa, MasterCard y PayPal, eliminará los servicios notariales que consumen mucho tiempo y que son caros y transformará el panorama de los contratos legales por completo».
El gran problema, advierte, será la manera de contactar a Nakamoto si es que gana el premio y así entregarle el dinero. A cambio, ofrece que el Comité compre bitcoins y los deposite en la cuenta que supuestamente es del creador o transferirlos a su cuenta.
Hace dos semanas, la revista The Economist dedicó su edición al bitcoin y a la tecnología que hay detrás de la moneda virtual el blockchain, a la que llamó como «la máquina confiable».
«El blockchain permite a las personas que no tienen la confianza particular entre sí a colaborar sin tener que pasar a través de una autoridad central neutral. En pocas palabras, se trata de una máquina para la creación de confianza (…) Es un proceso aparentemente mundano que tiene el potencial de transformar la forma en que la gente y las empresas cooperan».
Fuente: Emol.com