Durante la cumbre del grupo de 20 naciones desarrolladas y en desarrollo, G20, que se realizará el mes próximo en Rusia, Brasil emitirá una advertencia sobre la volatilidad del tipo de cambio producida por los abruptos cambios en la política monetaria de Estados Unidos, y le gustaría que otros mercados emergentes se unan a su manifestación, dijeron funcionarios brasileños.
Los líderes de las 20 economías líderes del mundo se reunirán el 5 y 6 de septiembre en San Petersburgo, Rusia.
Los funcionarios brasileños ya están discutiendo con otros países de mercados emergentes las estrategias para defender a sus economías de las consecuencias de las políticas estadounidenses, dijeron funcionarios.
Brasil quiere que la cumbre emita un alerta sobre el incremento de la volatilidad en los mercados de divisas mundiales debido a un esperado cambio de política por parte de la Reserva Federal de EE.UU., desde el dinero fácil hacia una postura monetaria más restrictiva.
Incluso las señales emitidas en mayo sobre una «reducción» en las compras de bonos por parte de la Fed fueron suficientes para hacer caer las divisas de mercados emergentes. En apenas unas semanas, el real de Brasil se debilitó a 2,45 dólares, desde 2,20 dólares por real.
Un funcionario brasileño que reconoció los preparativos para la cumbre del G20 dijo que las amplias oscilaciones son la mayor preocupación del país, especialmente cuando los mensajes provenientes de la Fed no son claros. «Cuando [el presidente de la Fed, Ben] Bernanke habla, está bien», dijo el funcionario. «Pero cuando otros directores hablan no es así».
Bernanke ha dicho que el banco central estadounidense dejará de comprar enormes cantidades de bonos, de inyectar efectivo en la economía, una vez que el banco esté convencido de que la recuperación de EE.UU. ha vuelto a su senda. Eso podría poner la «reducción» bien adentrado el año próximo. No obstante, cualquier reducción en la liquidez mundial es una perspectiva preocupante para Brasil, dijeron los funcionarios.
«El mundo está volviendo a la normalidad», dijo otro funcionario familiarizado con la política económica de Brasil. «El necesario ajuste podría ser doloroso».
Lo que está en juego es la preservación de los duramente alcanzados avances sociales de los brasileños en las últimas dos décadas.
Fuente: The Wall Street Journal
