Los líderes chinos se han comprometido a renovar el sistema de salidas a bolsa en el país, transformándolo desde uno en que las autoridades deciden qué compañías pueden cotizar a otro de estilo occidental en el que las empresas debutan en bolsa en base a sus méritos.
El cambio supone una relajación significativa del control gubernamental sobre el maltrecho mercado de renta variable chino, que ha evolucionado mal a pesar del fuerte crecimiento de la economía del país. El cambio en las reglas para las salidas a bolsa eliminará un relevante obstáculo regulatorio que ha sido criticado durante mucho tiempo porque distorsiona la oferta y la demanda, y porque ha inflado artificialmente las valoraciones de las nuevas cotizadas en uno de los mayores mercados de capitales del mundo.
En un documento de 20.000 palabras publicado el viernes, y que sirve de esquema de los cambios económicos de la próxima década, Beijing hizo un llamamiento a «perfeccionar un sistema de mercado de capitales de muchos niveles e impulsar reformas en un sistema de emisión de acciones que se base en un registro». Lo que indica es que a las compañías se les darán varias opciones para captar fondos, incluyendo bonos y salidas a bolsa en varias plazas, y que se renovará el proceso de ofertas públicas iniciales.
Aunque no se conocen todos los detalles, esta frase es el primer y más fuerte compromiso de los líderes chinos a adoptar un mecanismo de estilo occidental y orientado al mercado para uno de los más populares canales de captación de fondos para las empresas.
«Es sin duda un progreso positivo, ya que China se mueve en línea con las normas internacionales a este respecto, que es definitivamente la senda a seguir», dijo Steve Wang, de Reorient Financial Markets.
Una crítica al sistema es que puede llevar años empezar a cotizar, ya que el regulador a menudo da preferencia a las grandes empresas estatales —por lo general mal gestionadas— al permitir que debuten antes en el parqué.
El regulador del mercado chino también ha intervenido para controlar el flujo de salidas a bolsa al permitir que nuevas compañías debuten cuando las condiciones son sólidas, lo que a menudo resulta en una histeria de compras y altos precios. También restringe la oferta cuando el sentimiento de los inversionistas es débil, para evitar deprimir más el mercado.
Esto fue lo que hizo precisamente en octubre de 2012, cuando interrumpió las salidas a bolsa. Ha transcurrido más de un año y la moratoria sigue en pie, mientras que más de 750 aspirantes siguen esperando la aprobación para entrar en el mercado de renta variable.
El proceso de entrada puede incluir unas diez rondas de revisiones que se prolongan durante años antes de que el aspirante reciba la aprobación del regulador del mercado, que establece si la compañía cumple con los umbrales de ingresos y otros factores. Incluso con la aprobación y por restricciones en base al calendario, las empresas no pueden debutar por su libre decisión.
Por contraste, en un sistema basado en el registro, que es el que funciona habitualmente en los mercados desarrollados, el regulador determina sólo si las compañías han satisfecho específicos requisitos legales y financieros, y les permite cotizar, dando a los inversionistas la oportunidad de comprar esas acciones. Las compañías y los inversionistas deciden el volumen, la valoración y el calendario de las nuevas ofertas públicas de venta.
El sistema chino ha llevado a muchas de las compañías más innovadoras y ambiciosas, incluyendo a empresas tecnológicas como Alibaba.com Corp. y Baidu, a buscar su colocación en Hong Kong o Nueva York, explican los analistas. En noviembre, dos bancos chinos —Bank of Chongqing Co. y Huishang Bank Corp.— han captado de forma conjunta US$1.780 millones mediante OPVs en Hong Kong.
El nuevo sistema de debut en bolsa en China beneficiará de forma significativa a las firmas gestoras de valores, cuyas operaciones en la banca de inversión han sufrido por la reciente moratoria, anunció Yang Delong, un gestor de fondos de China Southern Asset Management Co., que gestiona 140.000 millones de yuanes, o US$23.000 millones, en activos.
De todos modos, Yang advierte que debido a las generalizadas irregularidades y al fraude financiero, el despliegue del nuevo sistema debe ser gradual y acompañado de mejoras legales y regulatorias, especialmente porque los mercados chinos están dominados por inversionistas individuales.
«Lleva bastante tiempo establecer un sistema viable basado en el registro, ya que requiere grandes dosis de profesionalidad y ética entre los contables, abogados y corredurías, así como un grupo de inversionistas sofisticados», afirma Amy Lin, de Capital Securities.
Yang cree que en la fase provisional, las autoridades podrían adoptar una postura a medio camino e imponer una cuota general de recaudación mediante salidas a bolsa al mes para prevenir un exceso de oferta en el mercado.
Según un banquero de inversiones chino, la implementación del nuevo sistema tendrá que esperar al menos hasta el próximo mes de marzo, cuando el organismo legislativo del país en su reunión anual tendrá que modificar la legislación del mercado de valores.
Fuente: WSJ