La más reciente medida que tomó el Papa Francisco para que se reformen las finanzas del Vaticano, las cuales han estado sumidas en escándalos, está dando de qué hablar. La decisión que tomó es considerada como una de las más audaces del Sumo Pontífice hasta el momento.
La medida establece que se creará un nuevo departamento con poderes más amplios y que se encargará de supervisar todos sus asuntos económicos y administrativos.
“La nueva Secretaría tendrá la autoridad sobre todas las actividades económicas y administrativas de la Santa Sede y de la Ciudad del Vaticano”, indicó el comunicado oficial. Además, el Pontífice nombrará a un auditor con poder de supervisión.
La secretaría estará dirigida -para tomar las decisiones de políticas- por un Consejo para la Economía de 15 miembros que estará formado por ocho cardenales y obispos y siete expertos financieros laicos de todo el mundo.
Además, tendrá como propósito “mejorar el uso de los recursos, la mejora de la ayuda (económica) disponible para varios programas, en particular los destinados a trabajar con los pobres y marginados”.
En el Motu Proprio, documento que proviene directamente del Papa, se afirma que la Iglesia debe ver sus posesiones y activos financieros “a la luz de su misión de evangelizar, con particular preocupación por los más necesitados”.
Es por esto que los expertos laicos que incluyó el Papa en este nuevo organismo tendrían un gran significado, ya que harían que las cerradas y privadas finanzas del Vaticano estén exentas de posibles futuros escándalos y que sean más transparentes.
Esta reforma también significará que la Administración del Patrimonio de la Santa Sede (APSA), un departamento económico del Vaticano, pasará a cumplir el rol de banco central de la Santa Sede. La función y estructura del banco del Vaticano, el Instituto para las Obras de Religión (IOR), no sufrirá cambios por el momento, dijo un portavoz.
Los escándalos recientes han involucrado a estas dos instituciones y fueron el motivo principal de los cambios hechos por el Papa Francisco. En la actualidad, los magistrados italianos están investigando al IOR por acusaciones de lavado de dinero, mientras que el monseñor Nunzio Scarano, que trabajó como contador de la APSA, se encuentra en juicio por planificar el contrabando de millones de dólares desde Suiza a Italia para ayudar a amigos ricos a evadir impuestos.
Fuente: Banca&Negocios