En el grupo de las economías consideradas grandes de América Latina, ha sido la única en 2014 donde la llegada de inversión extranjera directa (IED) aumentó en relación al año anterior: un 14% según un estudio dado a conocer por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), apoyado en cifras oficiales y estimaciones a mayo de 2015.
Aún más, si atendemos a lo que la IED representa en relación con el producto interno bruto (PIB); de este mismo grupo de países o con el tamaño de su población, Chile es de lejos aquel en el que esta tiene un mayor peso y significación.
En números absolutos, Brasil, lidera el montante de IED recibida, alcanzando los 62.495 millones de dólares, un 2% menos que en 2013. Le siguen México y Chile, los dos con valores muy parecidos. Los mexicanos, con 22.795 millones de dólares y un retroceso del 49%. En tanto que los chilenos atrajeron 22.002 millones, experimentando un crecimiento. Los tres ?Brasil, México y Chile? concentran el 66% de toda la IED llegada a América Latina y el Caribe, y, si se le añade lo obtenido por Colombia y Perú, entre los cinco la participación se empina hasta un 80%. Considerando que existen 33 naciones y algunos territorios asociados del Caribe, es clarísimo que las preferencias mayoritarias se decantan por muy escasos destinos.
Retroceso general
Con todo, la realidad general es que ha habido un retroceso de los flujos de IED de un 16% hacia América Latina y el Caribe, ubicándose en los 158.803 millones de dólares. Cepal resalta que este resultado viene a revertir la tendencia al alza de la última década. En cualquier caso, a nivel global la IED también cayó, un 7% en 2014.
Refiriéndose a Chile, el informe destaca que pese a la caída de la IED en el sector minero, el montante total se expandió. La compensación vino “por una serie de grandes fusiones y adquisiciones en otros sectores. La mayor adquisición en 2014 fue la de la Compañía General de Electricidad por parte de la española Gas Natural Fenosa, por un precio de 3.300 millones de dólares”, apunta el reporte. Otro movimiento en el mercado chileno estuvo dado por la estadounidense Abbott Laboratories, que anunció la adquisición por 2.900 millones de dólares de CFR Pharmaceuticals, empresa farmacéutica chilena que cuenta con activos en varios países de América Latina y también mencionaada en el estudio cepaliano.
Asimismo se enumera a Itaú Unibanco, del Brasil, que adquirió una participación mayoritaria de Corpbanca por un valor estimado de 2.850 millones de dólares, aunque el acuerdo aún está sujeto a la aprobación de los reguladores. Igualmente, en el área de farmacias Alliance Boots, controlada por las compañías estadounidenses Walgreens y KKR, adquirió Farmacias Ahumada, que opera en Chile y México, por 740 millones de dólares. O la adquisición de Bupa Chile por British United Provident Association, que costó aproximadamente 497 millones de dólares.
Algo que está dando mucho que hablar es la parcela eléctrica, en particular el segmento de las energías renovables. Fue el destino de grandes inversiones en 2014. Se concretaron proyectos de energías renovables con una capacidad de generación de 982 megavatios (MW), en contraste con los 244 MW de generación agregados en 2013, con lo que se alcanzó un total de 2.097 MW de capacidad instalada. Aunque la mayor parte de esa capacidad corresponde a la energía eólica, con 836 MW, la generación por energía solar es la que está creciendo más rápido, ya que entre fines de 2013 y fines de 2014 pasó de 4 MW a 402 MW. Las renovables seguirán durante este 2015 y años venidero siendo una fuente importante de IED en Chile.
Chile, principal inversor
Finalmente, la salida de IED de los países de América Latina y el Caribe, fue liderada por Chile, concretando 12.052 millones de dólares, un 16,92% más que en 2013. Le siguieron México con 7.610 millones y Colombia 3.899, con millones. Desde 2011 la IED chilena en el mundo presenta una media de 15.791,75 millones de dólares y lo invertido entre 2006 y 2014 totaliza 96.076 millones de dólares.
Esta situación particular de Chile contrasta con la de la región en la que por segundo año consecutivo la IED directa enviada fuera disminuyó, en este caso un 12%, colocándose en los29.162 millones de dólares, y en el que los movimientos chilenos equivalen a un 41% del total. Cepal nos recuerda en el informe que “estos flujos alcanzaron los 46.800 millones de dólares anuales en promedio entre 2010 y 2012, tras lo cual disminuyeron en términos agregados un 38% hasta el nivel actual”.
A modo de conclusión, el proceso de maduración de las inversiones no es instantáneo, ni de un día para otro; los dineros comprometidos deben responder a accionistas localizados en lugares distantes, por lo que los analistas de las empresas se suelen tomar su tiempo antes de decidir, hablamos de años de seguimientos antes de materializar la inversión, de ahí el mérito de estas cifras y de los Estados que las atraen y las lideran.
Fuente: Banca&Negocios.com