Con Yellen al frente, llegaría una voz más enérgica a la Fed

Janet Yellen, la favorita para suceder a Ben Bernanke al mando de la Reserva Federal de Estados Unidos, probablemente tendría un liderazgo más exigente e impetuoso, lo que contrasta con el estilo más moderado y calmado impuesto por el presidente actual.

Yellen, vicepresidenta de la Fed, está muy bien evaluada por sus colegas del banco central, pero ha chocado con algunos y ha dejado un sabor amargo después de esas confrontaciones, según entrevistas a más de una decena de funcionarios actuales y retirados de la entidad con quienes ha trabajado en los últimos años.

La mayoría de ellos concuerda que Yellen, quien ha ascendido desde investigadora a presidenta de uno de los bancos regionales de la Fed, es exigente y se fija mucho en los detalles.

Durante las reuniones de política de la entidad, Yellen es cortés, respetuosa, seria y siempre está meticulosamente preparada. Ahí, ha adoptado posturas firmes a favor de la actual política de crédito barato que a veces han contrastado con las ideas expuestas por los opositores a estas políticas, dicen economistas que han asistido a estos encuentros.

Mientras Lawrence Summers, ex secretario del Tesoro, fue considerado el favorito para presidir la Fed, su estilo en ocasiones combativo fue uno de los focos de atención. Yellen, en cambio, era a menudo descrita como una persona más partidaria de generar consensos.

Pero ahora que el propio gobierno de Barack Obama ha reconocido que Yellen ha pasado a ser la favorita para reemplazar a Bernanke, su liderazgo y estilo de gestión están siendo examinados más de cerca. Se espera que Obama anuncie la nominación en las próximas semanas.

Quienes conocen bien el estilo de Yellen discrepan sobre su efectividad.

Muchos altos funcionarios de la Fed, incluyendo algunos de sus oponentes en los temas más candentes que atañen al banco central, dicen que sería fácil trabajar con la economista de 67 años, si resulta elegida presidenta del organismo. «Escucha todas las opiniones pertinentes en un debate», señala Jeffrey Lacker, presidente del Banco de la Reserva Federal de Richmond, uno de los partidarios de poner fin al programa de compra de bonos de la Fed por US$85.000 millones mensuales, una política que Yellen ha defendido con fuerza.

Otras personas que han trabajado con ella no están de acuerdo.

«El estilo áspero e intimidatorio de Yellen es probablemente más adecuado para la era de (la serie de televisión) Mad Men que para un entorno de oficina moderno», aseveró Dick Anderson, ex director general de operaciones de la Fed, quien tuvo disputas con Yellen acerca de un plan que él propuso para recortar el gasto de los bancos regionales de la Fed. Anderson dijo que Yellen se resistió al plan. Su estilo, agregó, contrasta marcadamente con el de Bernanke y no sería conveniente en la Fed, opinó.

Un estilo más enérgico podría llevar al banco central estadounidense a tomar medidas más decisivas, pero también podría intensificar las divisiones en su seno.

Bernanke ha tenido dificultades a veces para imponer su criterio. Los 12 presidentes de los bancos regionales de la Fed no se quedan callados y sus opiniones pueden ser muy diferentes. Los seis gobernadores de la junta de la Fed hablan menos en público, pero se hacen escuchar en privado y sus opiniones pueden tener una influencia significativa en las decisiones del organismo. En ocasiones, Bernanke ha trabajado pacientemente tras bambalinas para forjar compromisos.

Yellen ha sido partidaria de que la Fed use las políticas de bajas tasas de interés para estimular el crecimiento económico y reducir el desempleo, pero otras autoridades en la entidad cuestionan la efectividad de esta estrategia y temen que produzca consecuencias indeseadas, como un alza de la inflación. Ese desacuerdo pende sobre la decisión del banco central de si es el momento de poner fin al programa de compra de bonos.

De ser seleccionada como la primera presidenta de la Fed, Yellen afrontará el desafío de mantener buenas relaciones al interior de la organización con su ímpetu para llevar al resto del banco hacia sus propias posiciones, como el respaldo a las políticas de estímulo.

En el proceso, los analistas tanto dentro como fuera de la Fed, observarán con atención si Yellen trata de imponer una mayor disciplina sobre las 18 restantes autoridades del organismo, algunas de las cuales no tienen inconvenientes en ventilar públicamente sus discrepancias. «Hablar con menos voces es bastante deseable», dice Alan Blinder, profesor de la Universidad de Princeton y ex vicepresidente de la Fed. «El tema es si alguien será capaz de lograrlo».

Cada líder de la Fed trae un nuevo estilo. La calmada autoridad de Alan Greenspan fue raramente cuestionada durante sus 18 años de gestión. Su predecesor, Paul Volcker, tuvo desacuerdos con los gobernadores designados por Ronald Reagan.

Algunos de sus colegas en la Fed describieron a Yellen como la mejor jefa que han tenido. Sin embargo, otros indicaron que ha causado irritación en el grupo de asuntos monetarios, agotado y mermado por la crisis financiera, según fuentes al tanto. Este grupo hace gran parte del trabajo básico para formular las decisiones de fijación de tasas del banco central antes de las reuniones.

 

Fuente: WSJ

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