El Fondo Monetario Internacional (FMI) vaticinó hoy que España crecerá este año un 3,1 % y el próximo un 2,5 % y advirtió de que una reversión de las reformas llevadas a cabo por el actual Gobierno crearía «incertidumbre» y podría frenar la recuperación.
En el informe en el que el FMI analiza la economía española se apunta que la mejora de la previsión sobre el crecimiento se justifica en la aceleración de la recuperación económica y de la creación de empleo.
Asimismo, pidió a las autoridades españolas «esfuerzos adicionales» para un crecimiento «robusto» a medio plazo y dice que subsisten «debilidades» en la economía española, en la que existen «profundos problemas estructurales» y el desempleo sigue siendo «preocupantemente muy elevado».
A juicio del FMI, las reformas están cumpliendo un papel importante y la continúa consolidación fiscal ha tranquilizado a los mercados y ha aumentado la confianza.
El FMI destaca que la banca española continua fortaleciéndose a la vez que se reduce la deuda privada, pero ha abogado por promover que las entidades aumenten su capital de alta calidad y reduzcan los altos costes asociados a los préstamos fallidos.
En este sentido, el organismo ha explicado que la consolidación de las mejoras realizadas en el sector financiero español «permitirán apoyar el crecimiento a medida que la demanda del crédito se recupere».
En su informe, el Fondo Monetario aboga por aumentar los impuestos especiales y medioambientales y por una gradual reducción de los tratamientos preferenciales en el impuesto sobre el valor añadido (IVA, así como un aumento del copago de la Sanidad y la Educación en las comunidades autónomas).
A nivel regional, -señala el informe- podrían obtenerse ahorros fiscales adicionales mediante la reducción de costes en la provisión de servicios de sanidad y educación, y aumentando la responsabilidad de las Comunidades Autónomas en el copago de estos servicios.
En su opinión, los ingresos extraordinarios derivados de los bajos tipos de interés, de un crecimiento mayor del esperado y de la reducción de presiones deflacionistas deberían utilizarse para reducir más el déficit y garantizar una trayectoria decreciente de los niveles de deuda.
Fuente: EFE