Los problemas de los mercados emergentes favorecen al yen

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Mientras el dinero especulativo sigue saliendo de los mercados emergentes y aumenta la aversión al riesgo entre los inversionistas, el yen japonés se dispone a beneficiarse como uno de los refugios clave en tiempos de agitación, junto a otras divisas de refugio como el franco suizo.

De hecho, el yen vuelve a ser favorito por una serie de razones. La amenaza de una intervención occidental en Siria y las persistentes expectativas de que la Reserva Federal de Estados Unidos comenzará a reducir sus compras de bonos en septiembre están ayudando a la moneda japonesa mientras se acelera la búsqueda de los inversionistas por activos de refugio.

Esto significa que en lugar de caer bajo una presión de venta ante el supuesto de que el Banco de Japón relajará aún más la política monetaria, el yen posiblemente se beneficiará como uno de los refugios clave en tiempos de turbulencias, junto con el franco suizo.

Ciertamente, la amenaza de una intervención militar de EE.UU. y el Reino Unido en Siria, después de la evidencia de que el régimen de Assad empleó armas químicas para atacar un enclave rebelde, ha incrementado abruptamente las tensiones en los mercados financieros.

Esto no solo podría involucrar a Occidente en otro conflicto en Medio Oriente, sino que podría llevar a EE.UU. directamente a una confrontación con Rusia, que continúa respaldando al régimen de Assad.

A esto se suma el impacto del aumento de los precios del petróleo -el crudo Brent ya superó los US$110 por barril-, lo que genera una amenaza aún mayor para la recuperación económica mundial.

Y es esa recuperación mundial la que todavía preocupa tanto a los mercados y a los inversionistas.

Si bien en las últimas semanas ha habido señales de que la mejora en el mercado de viviendas de EE.UU. está tambaleando y que la economía de EE.UU. podría seguir débil en el tercer trimestre, los rendimientos de los títulos del Tesoro de EE.UU. no han retrocedido de manera significativa.

Esto se hizo particularmente evidente el lunes, luego que se informara de una abrupta caída de 7,3% en los pedidos de bienes duraderos en EE.UU. Incluso excluyendo los volátiles pedidos de aviones, los pedidos de bienes de capital cayeron 3,3%.

Sin embargo, el rendimiento de la nota de referencia del Tesoro de EE.UU. a 10 años cedió moderadamente a cerca de 2,77%, frente al reciente máximo de 2,94%.

Entonces, ¿por qué la renuencia a caer significativamente?

Porque aún se espera que la Fed inicie la reducción del estímulo monetario en septiembre, pese a la debilidad de los datos económicos.

Este ciertamente pareció ser el consenso surgido del simposio de bancos centrales realizado la semana pasada en Jackson Hole, Wyoming. Aunque el presidente de la Fed, Ben Bernanke, no pudo asistir a la reunión, informes sugieren que los asistentes estaban convencidos de que el banco central tiene la intención de reducir lo antes posible sus medidas de estímulo para la economía estadounidense.

En tanto, aumentaron las expectativas de que la Fed podría adoptar una postura dura a partir de ahora, después de reportes que señalan que el presidente Barack Obama nombrará a Lawrence Summers en reemplazo de Bernanke en los próximos meses.

El ex secretario del Tesoro de EE.UU. es ampliamente considerado una alternativa más restrictiva que la otra candidata a quedarse con el puesto, la vicepresidenta de la Fed, Janet Yellen.

Todo esto ayuda a explicar por qué los mercados emergentes han estado bajo presión nuevamente y por qué los inversionistas han comenzado a dirigirse a los refugios de antaño.

Y el yen reina ante ese panorama y parece listo para apreciarse sin importar la decisión que tome el Banco de Japón sobre su propia política monetaria.

 

Fuente: The Wall Street Journal

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