A pesar de la grave crisis que enfrentó la banca venezolana en 1994 y en escala muy inferior en 2008-2009 hoy se puede decir que el sistema financiero nacional ha superado esos momentos de graves dificultades.
Actualmente los bancos venezolanos, a pesar del entorno económico adverso, se encuentran en una situación diametralmente diferente.
La principal función de los bancos o intermediarios financieras consiste en la captación de recursos económicos por parte de los ahorradores o superavitarios de una sociedad o país, los cuales son usados para financiar las inversiones de aquellos que tienen déficits de fondos, o lo que es lo mismo, los bancos, contraen y otorgan préstamos y su principal fuente de ingresos se genera por el diferencial de tasas de interés de esa función. En Venezuela más del 70% de los ingresos de la banca provienen de la intermediación crediticia.
Los bancos asumen el riesgo de posible incapacidad de pago de los deudores y garantizan además que las personas puedan acceder al financiamiento que requieren, contribuyendo al desarrollo y crecimiento de su emprendimiento (inclusive personal) y por ende de la nación.
En otras palabras, los bancos permiten que las actividades comerciales, de producción y gubernamentales puedan realizarse.
En Venezuela la banca emplea más de 80.000 personas y el año pasado pagó en impuestos más de Bs. 46.000 millones, lo que viene a ser una fuente muy importante de ingresos para financiar distintas actividades de carácter público.
La banca apoyando al desarrollo
A través de la historia de la humanidad se identifica una fuerte relación entre el avance del sistema financiero y bancario con el desarrollo de las naciones, sin quedar claro cuál es la causa de cuál, ya que ambos se retroalimentan. Los países requieren de un sistema bancario sólido para financiar su crecimiento, pero también los bancos necesitan de economías y empresas que crezcan para así tener clientes con un nivel aceptable de riesgos a quienes prestarles.
Tengamos presentes que las principales operaciones activas de la banca (créditos e inversiones en títulos) representan un riesgo para las entidades financieras ya que nunca se sabe todo respecto a los clientes además de que la cancelación de sus obligaciones bancarias depende de lo que suceda en el futuro y no de lo que aconteció en el pasado.
La banca admite dinero en forma de depósito, pagando por ello un interés (tasa pasiva), para posteriormente, en unión de los recursos propios (de los accionistas), conceder créditos, descuentos y otras operaciones financieras por las cuales cobra un interés (tasa activa) y comisiones. Por eso la banca está en la obligación de proteger el dinero de sus depositantes.
Los bancos corren el riesgo de que los tomadores de fondos no cubran los préstamos (que el crédito caiga en mora e inclusive en impagable), mientras que los ahorradores corren el riesgo de que el banco quiebre antes de que sus ahorros sean retirados. En virtud de lo anterior, los bancos distribuyen riesgos realizando préstamos entre una amplia gama de prestatarios, lo cual reduce el riesgo en el total de los préstamos.
La función del sistema bancario es intermediar el ahorro entre quienes lo generan (excedentarios) y aquellos que lo invierten o lo consumen (denominados deficitarios). Hay que recordar que el ahorro es ingreso no consumido, así que si el ingreso nacional es bajo, por definición el ahorro también lo es. Cuando los ahorradores guardan su dinero debajo del colchón no benefician al país, ya que esos recursos no salen del sistema económico para apalancar el crédito, las inversiones y el consumo y por ende el crecimiento y desarrollo del país.
En cambio, si lo depositan en los bancos, se vuelve a incorporar al sistema económico, con lo que se transforman en maquinaria, en camiones, productos de primera necesidad, en casas y autos, así como en miles de productos más, por medio del crédito. Sin embargo, el crédito de manera aislada no puede ser la fuente principal del crecimiento, ya que sólo se intermedia hacia los productores y sin éstos el crédito se pierde. Hay que recordar que el negocio de los bancos es prestar, obtener el rendimiento del préstamo y recuperar el dinero del mismo, que no es del banco sino de los ahorradores.
Pedirle a un banco que preste sin ver si el deudor le puede pagar es tan absurdo como pedirle a un negocio que entregue su mercancía sin ver que el cliente le pague.
El gobierno y la banca
El gobierno venezolano es un gran usuario de las captaciones del público de la banca, quien emite bonos que la banca compra y los registra en la cuenta Inversiones en Títulos Valores, transfiriéndosele al gobierno el 19,6% del total captaciones del público, según cifras de Aristimuño Herrera & Asociados, al cierre del mes de febrero 2016, siendo este porcentaje equivalente a Bs. 898.176 millones, puntualizó el economista César Aristimuño.
Uno de los principales impactos negativos de los elevados déficit fiscales en los países es el llamado crowding-out del sector privado, es decir que los gobiernos absorben una parte importante del crédito disponible en las economías, por lo que los demás sectores disponen de menos recursos.
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De hecho, casos de bajos déficit fiscales, o incluso superávit, han coincidido con elevados crecimientos económicos, como sucedió en Venezuela en la década de los 50 y 60; en Estados Unidos durante el gobierno de Clinton, cuando hubo un superávit fiscal; o en los países nórdicos, en Chile, Perú y Suiza en años más recientes.
Menores desequilibrios fiscales se pueden transformar en más crédito para las empresas y las familias, así como menores tasas de interés, todo lo cual apoya el desarrollo. Es por esto que el gobierno nacional debe tomar medidas para ajustar el gasto (“apretarse el cinturón”) y así mantener la estabilidad macroeconómica del país.
Fuente: Banca&Negocios.com